Número 7

Solar 7 Año 7 Lima 2011

La filosofía es, en tiempos más bien pródigos en tentaciones banales, un instrumento de lucidez, un modo de mantener la reflexión como ethos, como horizonte de vida. En un mundo cuya vocación mayor es el deshacer principios, de mercado libre de la moral, donde todo puede ser mercantilizado, un poder fáctico y

teórico que brinda las mayores dificultades para aquello que sea espíritu crítico, es en esos momentos donde se pone a prueba la solidez de una comunidad que se resiste a claudicar. Los que nos dedicamos a la filosofía no como opción sino como decisión tanto a nivel profesional como modo de vida, encontramos en la investigación, en la publicación, en la difusión, en el diálogo académico, una necesaria manera de realización vital. El Perú, a pesar de los disfuerzos del poder hegemónico en mostrarnos un supuesto avance económico y social, y su tesón en crear un espejismo que intenta reemplazar la dura crudeza de la realidad nuestra. Les tengo una noticia: seguimos siendo pobres, paupérrimos en muchos sentidos, la corrupción, el racismo y la inmoralidad, como la antigua descripción gonzalespradiana tan bien acertó, nos sigue infectando como país.

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numero7
numero8

Número 8

Solar 8, Año 8, Lima 2012

     La filosofía es una de las disciplinas que tiene como uno de sus ejes una preocupación por el contexto en la que se inscribe. Es decir, no solo teoriza sobre algún metarrelato poco o nada relacionado con los asuntos mundanos sino que tiene una focalización histórica que la obliga a debatir su propia legitimidad siempre, su pertinencia en las circunstancias de la patria en que se desarrolla, su engarce con la realidad misma y sus problemáticas. Es por eso que filosofar desde América Latina supone esa angustia cultural, esa manera de interpelar también sus propios conflictos de convivencia. La complejidad de su propio historiar, la vocación epistémica así tiene un propio horizonte de debate y su comunidad tiene que responder a ello. Así se explica la persistencia de nuestro esfuerzo por dialogar desde un punto regional y desde una tradición filosófica que se reconoce a sí misma como interlocutor válido.

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Número 9

Solar 9, Año 9, Lima 2013

     Nuestra comunidad filosófica latinoamericana tiene varias agendas pendientes. Una de ellas, es historiar sus propios procesos de reflexión y que puedan ser muestrarios válidos de sus complejas deliberaciones. Para ello tiene que aceptarse previamente, y sin pudor, la legitimidad de su tradición y las diferentes matrices culturales que la componen. De ese modo, tejer el firmamento de la historia de la filosofía latinoamericana podrá conjeturar escenarios mayores de debate. Así, ese tejido, como un enorme y antiguo telar de la cultura Paracas, está hilándose aunque lenta pero de manera persistente.

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