Número 1

Solar 1 Año 1 Lima 2005

     Las reflexiones constantes, la lucidez permanente, el ejercicio continuo del pensamiento hacen que tengamos la responsabilidad de presentar investigaciones, intuiciones, traducciones, modos de ver la realidad, ensayos que motiven o sean muestra de meditaciones y planteen cierta necesidad de unespacio real y vital para el establecimiento de una comunidad dialógica.

   Esto significa que buscamos, en la colectividad en la que estamos insertos, cumplir roles de interlocutores, asiduos al intercambio de opiniones, pareceres, visiones, revisiones. Además, en nuestro país, ello corresponde a las esferas de la sociedad que tienen que poseer un sentido ético y de compromiso con los procesos históricos y discursivos. Luego de las feroces luchas internas políticas y la dictadura fujimontesinista, en una terrible etapa de posguerra, tenemos todavía que padecer la deplorable situación de la filosofía universitaria, la palidez institucional por las regiones del pensamiento. Queremos repensar (para usar una urgencia ineludible mostrada por el profesor David Sobrevilla) nuestros procesos de transmisión del conocimiento humano y más todavía en una región donde se acentúa la mezquindad cultural.

>> Leer número

numero1
numero2

Número 2

Solar 2, Año 2, Lima 2006

    El proyecto SOLAR, ahora toma mejores ímpetus. Nuestra revista continúa a pesar de los embates típicos de una sociedad hondamente desmoralizada, malamente acostumbrada a la felonía y la pobreza moral en ciertos estamentos sociales. Pero ello es uno de los frentes donde el pensamiento tiene que pretender reivindicar. La pobreza económica de nuestro país no será jamás un pretexto para detenernos en el ejercicio de la reflexión continua. Todo proyecto que se asuma como tal, parte siempre de premisas éticas y nosotros no somos la excepción.

    Se filosofa desde y para nuestra historia. Y ello implica no sólo la reflexión sobre el contexto histórico regional, sino un cambio radical en la percepción ontológica. Desde mi punto de vista, estamos asistiendo al epílogo, largo y agónico, de un proceso de civilización y civilizatorio que empezó en los albores renacentistas, tomó forma en la Ilustración europea y se desarrolló en los siglos siguientes con todas las variantes de la consolidación de su doble eje proyectado: el sapere aude y el atrévete a sentir.

>> Leer número

Número 3

Solar 3, Año 3, Lima 2007

Estamos en el tercer número y seguimos postulando la reflexión sobre la filosofía peruana y su coexistencia con otras perspectivas. En un país como el nuestro, el ejercicio filosófico debería ser más que una mera retahíla de repeticiones sobre las corrientes filosóficas en boga a nivel mundial. No se trata de mantener una hermenéutica gongorista e inútil de los clásicos, sino proponer una nueva o nuevas perspectivas de filosofar desde un contexto que involucre claramente lo peruano. Ello implica reconocernos en la tradición de nuestros pensadores y sus reconfiguraciones filosóficas en el Perú. Más allá de su posible aporte al canon, se trata de investigar los procesos de recepción y reelaboración del pensamiento. No para tener como objetivo final una escolástica fenomenológica, ni menos aún modos de banalización libresca, cuyo aporte al contexto global es nulo. Las borgianadas pueden ser divertidas, pero terminan por ser frívolas y profundamente anatópicas.

>> Leer número

numero3