Portada Solar 15-1

Volumen 15, Número 1

EDITORIAL

POR UNA FILOSOFÍA DE LOS QUE DEBEN HABLAR

El maestro del cuento peruano, Julio Ramón Ribeyro, hizo un ejercicio narrativo magistral cuando escribió “la palabra del mudo”. La mudez era provocada por aquellos que se irrogaban el derecho exclusivo de hablar, de decir. Con ello excluían sistemáticamente a todo aquello que no se les pareciera: varones, blancos, criollos, letrados, europeos, cristianos. Es decir, un modelo de acallar y silenciar todas las voces disonantes, cuestionadoras, diferentes. Ello se agudizaba cuando los grupos subalternizados permanecían fuera de la historia tanto por la cadena de sojuzgamiento como por haber fabricado una epistemología del miedo.
Entonces, una historia de la filosofía que no consideraba a las voces disímiles pareciera ser incompleta. Pero, ni siquiera podíamos saber que la historia era incompleta a propósito. Cuando más enterradas están las voces sublevadas, mejor para el canon. El modelamiento de la colonización trajo una normalización de la percepción marginal: racista, clasista, opresora, victoriosa en su centralismo y, por supuesto, absolutamente avasalladora. Pero toda episteme totalitaria tiene también sus grietas. Es allí donde se revierte el asunto y los mudos comenzamos a hablar.
De esa manera, una agenda para una filosofía nueva implica el reconocimiento de todo un universo de saberes que conviven, cohabitan en las múltiples culturas de las que estamos compuestos. Aceptando esa multiplicidad es que aparecen los interlocutores válidos que, además, tenemos nuestra propia legitimidad discursiva. Por ello las lecturas de las cosas que tienen los pensadores afro-latinoamericanos, indígenas, las filósofas latinoamericanas, son las sendas de ahora, que, sin más, deben recorrerse. El futuro es nuestro en tanto persistamos en seguir manifestando nuestra voz, nuestra forma de entender la realidad desde las regiones de las cuales provenimos. Y, sin dudarlo, mantenernos activamente en el cuestionamiento a todo paradigma hegemónico, como corresponde a nuestras propias posiciones y convicciones filosóficas.
El futuro puede ser engañoso por las propias autoficciones que muchos momentos nos hacemos. A veces, asumimos románticas esperanzas de que todo va a cambiar y esperamos, casi enamorados del futuro, que no hay que hacer mucho. El universo no conspira a nuestro favor, más bien suele estar en nuestra contra. Por ello, cada número de esta revista de filosofía, apenas es un acto performático de rebeldía, de persistencia, pero es solo eso. No hay héroes, solo ciudadanos respondiendo a sus circunstancias.

Rubén Quiroz Ávila
Director

Puerto del Callao, 2019

Editorial